¿Por qué a veces nos quedamos en vínculos que nos hacen mal?

Muchas personas permanecen en vínculos donde ya no hay bienestar, cuidado ni crecimiento. A veces no es por amor, sino por miedo: miedo a la soledad, al abandono o a repetir historias pasadas.
Desde la psicología, entendemos que los vínculos activan memorias emocionales profundas. Nos quedamos donde algo duele, pero resulta familiar. Donde aprendimos a adaptarnos, callarnos o esperar que el otro cambie.
Permanecer en una relación que ya no nos nutre suele generar ansiedad, culpa y una desconexión progresiva con uno mismo. El cuerpo lo sabe antes que la mente: cansancio emocional, angustia constante o sensación de vacío.
Mirar estos patrones con acompañamiento terapéutico permite comprender de dónde vienen y empezar a construir vínculos más sanos, conscientes y amorosos.
Si te reconoces en estas palabras, no estás sola/o. Pedir ayuda también es una forma de amor propio.

Comprender por qué nos quedamos en vínculos que nos dañan es un primer paso, pero no siempre es suficiente hacerlo en soledad.

El acompañamiento terapéutico permite mirar estos patrones con mayor claridad, cuidar el proceso emocional y empezar a construir relaciones más sanas y conscientes.

Si sientes que este tema resuena contigo, puedes agendar una sesión conmigo desde la web.

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