En estos días complejos para Chile, marcados por los incendios, la destrucción y la incertidumbre, es esperable y completamente humano que nuestra salud mental se vea afectada.
El fuego no solo arrasa con casas, bosques y territorios: también remueve emociones profundas como el miedo, la impotencia, la angustia, la rabia y la tristeza. Muchas personas sienten la necesidad de ayudar, pero al mismo tiempo no saben cómo hacerlo o sienten que nunca es suficiente. Otras incluso experimentan culpa por estar bien, por no haber sido afectadas directamente o por continuar con su rutina.
Nada de esto es exagerado.
Nada de esto es debilidad.Cuando el cuerpo recuerda:
En contextos como estos, es común que se activen heridas traumáticas previas. Aunque no hayas vivido un incendio antes, el cuerpo puede asociar el caos, el humo, las sirenas y las imágenes constantes con experiencias pasadas de amenaza, pérdida o descontrol.
Esto ocurre porque el trauma no vive solo en la memoria racional, sino también en el cuerpo y el sistema nervioso.
Por eso, si sientes ansiedad intensa, insomnio, irritabilidad, sensación de alerta constante o desconexión emocional, no estás reaccionando de más: tu cuerpo está intentando protegerte.
Y aunque no se active ningún trauma previo, también es válido sentirse afectado. La empatía, la sensibilidad y la conciencia colectiva nos conectan con el dolor ajeno.¿Cómo cuidar nuestra salud mental en estos momentos?
Aquí algunas recomendaciones sencillas, pero profundamente reguladoras:
1. Vuelve a tu cuerpo:
Cuando el entorno se vuelve caótico, el cuerpo necesita anclaje.
Respiraciones conscientes, lentas y profundas ayudan a regular el sistema nervioso.
Inhala por la nariz contando 4 segundos
Exhala lentamente por la boca contando 6
Repite varias veces
No se trata de “calmarte rápido”, sino de recordarle a tu cuerpo que, en este momento, estás a salvo.2. Ayuda sin autoexigirte:
Ayudar no significa sobrecargarte ni salvarlo todo.
Puedes contribuir de muchas formas:
Compartiendo información verificada
Donando a instituciones confiables
Acompañando emocionalmente
Respetando tus propios límites
La ayuda sostenida nace desde el cuidado, no desde el agotamiento.3. Regula tu exposición a las noticias:
Estar informado es importante, pero exponerse constantemente a imágenes y noticias puede saturar el sistema nervioso.
Elige horarios específicos para informarte
Evita ver contenido gráfico repetidamente
Prioriza fuentes confiables
Cuidarte no es desinterés: es prevención emocional.4. Valida lo que sientes:
No hay emociones “correctas” en contextos de crisis.
Sentir tristeza, miedo, rabia, culpa o incluso desconexión es parte de una respuesta humana ante lo traumático.
Permítete sentir sin juzgarte.
Hablar de lo que te pasa también es una forma de cuidado.En tiempos donde todo parece arder, cuidar la salud mental también es una forma de resistencia y solidaridad.
No necesitas estar fuerte todo el tiempo.
Pedir apoyo, bajar el ritmo y priorizarte también es parte del proceso colectivo de sanación.
Si sientes que esto te sobrepasa, buscar ayuda profesional es un acto de responsabilidad y amor propio.